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Quien quiere peces, que se moje el culo ¿Verdad?. ¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase?. Los negocios a veces no se presentan fáciles y si nos basamos en los pilares más elementales que tiene que tener todo negocio, generar la idea (el primero de esos pilares) es el que menos recursos necesita. Sé que muchos de vosotros direís que hace mucho tiempo que no se os ocurre una idea interesante y la verdad es que no todo el mundo tiene la facilidad de "crear cosas". Pero no os preocupeís, os llegará la inspiración en el momento más inesperado (buceando en una piscina o mirando algo interesante mientras sonries). Yo no me considero un experto en crear cosas, pero si un pensador empedernido. Es como una especie de obsesión. Cuando voy de paseo con mi pareja, ella se fija en el helado de hojaldre/milhojas y yo lo primero que le digo es "18 personas atendidas en 2 minutos y medio. Unas 7 por minuto. wauuu". Es una obsesión y lo sé, llevo mucho tiempo calibrando negocios, analizando su puesta en escena y midiendo datos internamente. Me divierte. Disfruto. Hoy os quiero contar algunas impresiones que llevo muy dentro desde hace algún tiempo. Quien me conoce, sabe que me cuesta bastante abrirme al mundo y contar las cosas con detalles, pero quiero que hoy sea algo distinto y explicaros uno de los principios que he detectado en mis últimos emprendimientos: El mayor precio que pagarás por tu proyecto, NUNCA será económico. Así es. Si eres de los que piensa que a base de dinero se puede levantar cualquier negocio, estás equivocado. El dinero puede ser un acelerante, pero hacen falta más ingredientes para iniciar la llama. Siempre he dicho en mi entorno que si tienes una idea, sólo te faltan 30mil euros ó 30mil horas de trabajo para llevarlo al éxito. Generalmente la gente suele tener más tiempo que euros y dar el primer paso sabiendo que te esperan 30mil horas de trabajo, pase lo que pase, antes de ver los primeros rayos de sol, es algo que al final rompe a muchas personas. La famosa Travesía del Desierto. Hasta hace poco yo pensaba así, los proyecto que he llevado a cabo para mí, siempre he dicho que les faltaban medios, y qué equivocado estaba. El mayor precio que he pagado por un proyecto precisamente no ha sido el económico. Os cuento. Uno de los proyectos en los que he contabilizado aproximadamente unas 14.000 horas de trabajo ha sido la solución para el sector turístico-hotelero que comercializamos a través de www.onalia.com. 14mil horas contabilizadas en el desarrollo del proyecto en que hemos estado trabajando hasta 7 personas en algo más de 4-5 años. Si las contabilizamos a unos 5 míseros euros, hablamos de bastante dinero (unos 70mil euros), pero la verdad es que ese no ha sido el mayor de los precios que he pagado por el proyecto. Dejar cosas en el camino, por el proyecto. Es lo habitual, te centras en unas cosas y otras pasan a un segundo lugar.  Ya no se trata de que sea la feria de tu pueblo y tu estés programando, mientras entra por la puerta de la oficina ese olor de fiesta y pinchitos. Tampoco se trata de que tu pareja haya tenido 15 días de vacaciones y le hayas podido dedicar 3 horas de playa. Aunque sé que no me lo perdonaré nunca , por un proyecto puedes enfermar, como me pasó cuando en una revisión médica me detectaron la tensión alta en el ojo derecho (GLAUCOMA) y la doctora me advertía como siguiera trabajando 14-15 hrs en la pantalla, el susto iba a ser algo peor. Ahora estoy medicandome con unas gotas que dentro de unos años me pondrán un ojo verde y otro azul. Pero no pasa nada, para mí en aquel momento lo importante era mi proyecto. Resumiendo - Los proyectos son importantes, y a veces dejamos cosas en el camino. Muchas veces esperando recogerlas más tarde, pero el tiempo es tan efímero, que volver a plantear algunas cosas a veces es imposible. Tener un tiempo EXTRA para acelerar tu proyecto, te puede acabar por hacerte perder el equilibrio y aunque muchos de vosotros os sorprendaís, el mayor precio que pagareís por vuestras ideas no está relacionado, ni con el dinero, ni con las horas y mucho menos con un susto médico. Es importante luchar y trabajar por nuestras metas y objetivos, pero tambien es cierto que no todo vale. En mi época en Nerja solía decirme interiormente "Juan, mientras duermes, hay alguien en otra parte trabajando en lo mismo que tú" y ahora la frase que rodea mis despertares es "¿Qué tres cosas vas a hacer hoy para conseguir tu objetivo?" Entonces... ¿Cúal es el mayor precio que pagaremos por un proyecto? Sin lugar a dudas, el mayor precio que pagaremos, es el que está relacionado con nuestra persona. Ya no se trata de poner más dinero al negocio, o más tiempo, o más trabajadores, si no las cosas que arriesgas personalmente contigo mismo. Si os sonará raro, pero el mayor precio que he pagado (y me siento contentísimo) ha sido el arriesgar conmigo mismo. Creo que aún no he llegado a arriesgar todo mi potencial, pero pienso que dominar tu riesgo es un gran precio que hay que pagar. Acostarse decidido, levantarse atormentado y salir a la calle con duda. Trabajar en la calle 9 horas, venir con 2 contratos y sonreirle a la noche anterior. Salir sin saber qué visitar, a qué hora, en qué sitio o por quién preguntar y llegar a la oficina con 12 tarjetas y 4 amigos nuevos. No se trata de hacer tareas, si no de apostar contigo. Enn definitiva, que pagues un precio emocional por tu proyecto. Eso te hará crecer a tí y explosionar tu proyecto. El mayor precio entonces es nuestra APUESTA PERSONAL por nuestro proyecto. Valen más 30 acciones en esta línea de trabajo, que un millón de euros para hacer cosas. Muy posiblemente además te diría que si no dominas tus apuestas personales, no estás preparado para  invertir dinero en tu proyecto y quizás llegues a un momento en el que cuanta más "pasta" pongas, más "pasta" perderás. Es mi modo de ver. De sentir y de luchar. Espero que os haya gustado. He tardado muchos años en darme cuenta que el mayor precio que he pagado por mis proyectos ha sido mi apuesta personal. No me arrepiento. Me ha enseñado el camino y descubierto que el objetivo está más cerca cada día. Si quieren un consejo, vivan la vida con un sencillo reto diario. Dejen de apostar dinero y apuesten su talento...¿Qué valores personales apostarías por tu éxito empresarial? Es el momento de hacerlo.
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