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¿Cómo comunicas lo que comunicas?

En los últimos quince años se ha producido una verdadera revolución tecnológica; se dice que vivimos en la era de la comunicación.  De hecho tenemos todo a nuestro alcance para comunicarnos: correo electrónico, chat, telefonía, redes sociales, blogs, sitios web… Pero… ¿realmente nos comunicamos?

 

Hay personas naturalmente comunicativas, y mucha gente cree que la facilidad para comunicarse es una suerte que tienen sólo algunos tocados por una varita mágica.  Sin embargo, todos podemos desarrollar un estilo que comunique lo mejor posible aquéllo que deseamos comunicar.  Esto es especialmente importante en las empresas y su relación con los clientes, pues una falla en la comunicación puede provocar el naufragio de todo un proyecto.

Hoy en día se habla mucho de la “comunicación eficaz”.  Desde cierto punto de vista, la comunicación eficaz es aquélla que permite alcanzar los objetivos con costos iguales o menores a los calculados, pero desde la mirada del marketing, una comunicación eficaz es aquella que se convierte en información útil, tanto para la empresa como para el cliente.  Una buena comunicación con el cliente permite extraer más información para nuestra base de datos, y aporta al cliente un servicio que incrementa el valor del producto.    Existen algunas técnicas que permiten desarrollar una comunicación eficaz, pero antes de entrar en ellas es interesante definir las características de la información contenida en la comunicación:

  • Precisa
  • Clara
  • Oportuna
  • Objetiva
  • Interesante

Es interesante ver que en realidad, la conversación o diálogo con el cliente y la comunicación no son fenómenos aislados sino parte de un mismo proceso orientado precisamente a obtener información sobre el cliente, sus gustos y necesidades, para diseñar productos que tiendan a su satisfacción.

Para que esta información se transmita eficazmente, es verdad que Internet ha permitido un avance monumental, pero la mayor importancia la sigue teniendo el instrumento básico que utilizamos para comunicarnos.  Y este no es ni el correo electrónico, ni el chat, ni el sitio web sino… el lenguaje.  El lenguaje, esa preciosa adquisición humana que es nuestro mayor tesoro.  El lenguaje debe ser “asertivo”, es decir, congruente, equilibrado, basado en la autoconfianza y el control de las emociones.

Procura:

  • Afrontar los temas de uno en uno
  • Ser específico, concreto y preciso.
  • Ser breve.
  • Evitar las generalizaciones
  • Expresarte con naturalidad

Un lenguaje agresivo, irrespetuoso, que se traduce más allá de las palabras en un lenguaje gestual inapropiado o un lenguaje escrito que no respeta las reglas, puede afectar en forma catastrófica aún la comunicación de la mejor de las noticias.

 

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