LA RELACIÓN CON EL DINERO: SOY COMPRADOR COMPULSIVO

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EL COMPRADOR COMPULSIVO

La compulsión es un mecanismo de defensa de patrones mentales que funciona como reaseguro de sufrimiento. Funciona en las compras compulsivas como en la comida, en el fumar, en el beber o cualquier actividad que emprenda el ser que se encuentra activado desde esta conducta y lo sostiene en un continuo malestar. En un comienzo aparece como un auto-castigo para luego transformarse en una auto-destrucción si no se lo detiene. El ser dice por ejemplo: “voy a comprarme algo, para gratificarme” Entonces sale compulsivamente, en general, con su tarjeta de crédito y comienza a gastar sin control. Con esto se asegura a nivel inconsciente un grave problema con los compromisos que asume por lo cual queda impedido de disfrutar todo lo que compró. O sea, aquello que comenzó como un regalo, se transforma en un cúmulo de sensaciones, enojos y críticas que terminan en una culpa más. Dentro de esta clasificación también encontramos al que llamamos jugador en este caso como llegan a perder cosas que perjudican a los seres que más quieren, la sensación de culpa es aún mayor. Una de las cosas que hay que tener más claro es que las conductas compulsivas son inconscientes, si bien hay un conocimiento consciente de los hechos, se tiene la sensación de no poder controlarlas. De hecho es así, ya que el verdadero motor es la necesidad de dañarse que generan las culpas. Los actos tienen características de hábitos, funcionan como actos mecánicos “involuntarios” de los cuales no se tiene registro en el momento de efectuarlos, por eso un fumador puede encender dos cigarrillos a la vez.
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